El proyecto de ordenanzas fiscales de Móstoles para 2027 combina dos cambios que afectan de forma distinta a los hogares: una nueva reducción del tipo general del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) y un aumento de unos siete euros al año en dos ejemplos de la tasa de residuos. El Pleno municipal tenía previsto debatir el paquete el martes 6 de octubre. La propuesta todavía no permite calcular un ahorro igual para todos, porque el IBI depende de cada inmueble y la tasa de residuos varía según el valor catastral y el número de ocupantes.

El IBI bajaría una centésima de punto

El tipo general del IBI pasaría del 0,49 % aplicado en 2026 al 0,48 % propuesto para 2027. La diferencia es de 0,01 puntos porcentuales. El Ayuntamiento presenta la medida como la continuación de una senda que empezó con un tipo del 0,56 % al inicio del mandato. La reducción anunciada para el próximo ejercicio es menor que la diferencia acumulada desde entonces.

El Gobierno municipal cifra entre 48 y 96 euros por recibo el ahorro acumulado de las reducciones aplicadas en estos cuatro años. Esa estimación no corresponde solo al cambio que se plantea para 2027. La cifra depende de cada inmueble y no permite anticipar cuánto pagará una familia concreta el próximo año. Para comparar recibos hay que comprobar la base catastral aplicable y las bonificaciones que correspondan, además del tipo general.

El cambio del 0,49 % al 0,48 % afecta al porcentaje, pero la cantidad final también depende de la base sobre la que se aplica. Por eso dos propiedades con el mismo tipo general pueden tener recibos distintos. La rebaja propuesta no equivale a descontar una cantidad fija a cada vivienda, ni basta por sí sola para concluir que el conjunto de tributos municipales vaya a bajar para todos los hogares.

La tasa de residuos sube en los ejemplos publicados

La tasa de residuos introduce el otro movimiento con efecto directo en los recibos. Para viviendas de entre 60.000 y 96.000 euros de valor catastral, el proyecto recoge dos ejemplos. En hogares con dos ocupantes, la cuota anual pasaría de 112,48 a 119,92 euros, una diferencia de 7,44 euros. En hogares con tres ocupantes, subiría de 118,10 a 125,95 euros, una diferencia de 7,85 euros al año.

Esos importes ilustran dos casos concretos. No representan una subida uniforme para todas las viviendas de Móstoles. La cuota depende del tramo catastral y del número de personas empadronadas. También se mantendrían bonificaciones para familias numerosas y hogares vulnerables, junto con las vinculadas al compostaje. El Ayuntamiento cifra en 1.698 las personas beneficiarias actuales de estas medidas.

La comparación entre ambos tributos requiere mirar cada recibo por separado. Una reducción del IBI puede compensar parte del aumento de la tasa en ciertos casos, pero no necesariamente en todos. El efecto conjunto de las dos modificaciones restaría algo más de 200.000 euros a los ingresos municipales, según la estimación del Ayuntamiento. Esa cifra describe el impacto agregado previsto en las cuentas del Ayuntamiento, no el saldo de cada contribuyente.

El paquete también afecta a otras ordenanzas

El proyecto para 2027 abarca nueve ordenanzas fiscales. Según la información difundida sobre la propuesta, solo el IBI y la tasa de residuos tendrían repercusión presupuestaria directa. El resto de cambios se presenta como técnico o de gestión, con ajustes en materias como cajeros automáticos, casetas de obra, terrazas y procedimientos ligados a distintas tasas.

En el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), el tipo permanecería en el 3,7 %. También se mantendría una bonificación del 50 % para la construcción de vivienda protegida. Otra modificación retiraría el requisito de domiciliar un tributo para acceder a determinadas bonificaciones. Son condiciones distintas de la rebaja del IBI y conviene no sumarlas como si afectaran a todos los recibos de la misma manera.

El PSOE local ha planteado revisar la tasa de residuos. Entre sus propuestas figura reducir el coeficiente aplicado al comercio general y estudiar los residuos que generan los negocios. Para las viviendas, pide que la renta familiar se tenga en cuenta junto al valor catastral y el número de ocupantes. Son alternativas de la oposición, no cambios incluidos en el proyecto municipal presentado.

Qué debe comprobar cada hogar

La propuesta se refiere a 2027 y su efecto individual dependerá de la ordenanza que finalmente entre en vigor y de la situación de cada inmueble. Los porcentajes generales permiten conocer la dirección del cambio, pero no sustituyen el cálculo del recibo. Para valorar la tasa de residuos, además del tramo catastral, importa el número de ocupantes que se aplica al domicilio y si reúne los requisitos para alguna bonificación.

La decisión del Pleno sobre el paquete fiscal marca el siguiente paso político, aunque por sí sola no convierte cada cifra de la propuesta en un importe definitivo. La lectura práctica para los vecinos es seguir por separado el IBI, la tasa de residuos y las condiciones de las bonificaciones. En el caso de los recibos de basura, los dos ejemplos muestran que el cambio anual puede acercarse a ocho euros en el tramo indicado, mientras que la rebaja del IBI varía según el inmueble.